domingo, 3 de agosto de 2008

CONOCER A LOS DEMÁS: CINCO LEYES


El conocimiento que tenemos de los demás está en relación directa con el interés y necesidad de profundizar en su forma de ser.

Primera ley: "Cuanto menor es nuestra dependencia e interés por una persona, tanto mayor el peligro de evaluarla de manera equivocada". La motivación es importante a la hora de conocer a los demás. Sin embargo, por sí sola no basta. La imagen de otra persona se apoya fundamentalmente en la conjunción de la apariencia y la forma de hablar.

Segunda ley: "La imagen que nos formamos de las otras personas se compone de la apariencia y los datos relacionados con el hablar, casi a partes iguales".
El tercer factor que interviene en la formación de la imagen de otra persona es la experiencia previa que pudiéramos tener de ella.

Tercera ley: "Guardamos de cada persona una huella emocional básica que es la sumatoria de los diferentes contactos que hemos mantenido con ella".

Cuarta ley: "Todos nos basamos en rasgos dominantes para clasificar a nuestros semejantes". Es lo que denominamos estereotipos. A partir de estos rasgos dominantes, tenemos tendencia a realizar un juicio global (generalización).
Un estereotipo viene a ser un dibujo completo de la otra persona que realizamos a partir de observarle unos pocos rasgos. Un hombre con gafas y mirada huidiza puede evocarnos el estereotipo de sabio despistado. Una vez se produce esta identificación personal (estereotipo), creemos conocerla y creemos poder predecir su conducta ante determinadas situaciones.

Quinta ley: "La imagen que tenemos de las otras personas está siempre influida por los intereses del grupo y el papel que desempeña dicha persona en el grupo".